domingo, 22 de junio de 2014

Un rayo...

Imagen por Miguel Raul Gonzalez.
Un rayo irrumpe en el horizonte  y su estruendo te saca de la concentración laboral, y en lo más profundo de ti una vocecita te susurra al latir del pensamiento: “este fin de semana se monteará con lodo”.

A todo costo, decidido al ritual del fin de semana planeas la ruta que supones tiene menos lodo. Anchas  calles rurales, nada de trillos… ya sabes que cuando llueve el fango llega al pecho y es imposible rodas en trillos.

Todo el mundo se queda esperando la escampada, al MTBiker no lo para la lluvia, y los de más experiencia saben que es mejor montear lloviendo que después que llueve, porque es cuando todo esta enlodado y sale el sol a convertir el paseo en una olla de vapor, el lodo se te seca en la piel y estropea más a la bici que si lloviera.

Las horas se hacen largas cuando el clima se vuelve en contra, una hora parecen diez… pero siempre hay un oasis que pone en las paredes “Cervezas Bien Frías”.


El placer de lograr cada fin de semana lo que la mayoría ni sueña, salir por un momento del tedio y convertirlo en acción vigorizadora que te da algo que compartirles a tus hijos y nietos, que te hace mejor como persona resulta mucho más que un placer mundano,  resulta ser un rayo que irrumpe en el horizonte  y su estruendo te saca de la concentración laboral, y en lo más profundo de ti una vocecita te susurra…