viernes, 30 de diciembre de 2011

Rompe Piernas Navideño 2011, Por Raúl Fabiane.


Rompe  Piernas Navideño 2011: Ruta de Las Fresas/ La Ciguapa. 
Por Raúl Fabiane
En la medida en que me adentro cada vez  más en este maravilloso submundo(Para los demás, no para…) que para mí representa el ciclismo de montaña; mayor no solo es mi satisfacción y mi orgullo; Sino también mí felicidad, mi delirio y hasta mi sorpresa.  Embadurnarse voluntariamente de lodo y hasta de estiércol bovino.( Vergüenza debería darle al terreno, y a los neumáticos que nos hacen eso y más) no suena a nada de satisfacción; Y si a eso se le agrega la mescolanza de esfuerzo, sacrificio y sufrimiento al que de vez en cuando nos exponemos; El pueblo estalla de negación, incredulidad e incomprensión , púes para nada entiende el “what´s going on”. Así vivimos paralelamente en oposición; Ellos tildándonos de locos y vagos sin rumbo fijo; Y nosotros a ellos de indefensas victimas del sistema acomodaticio, embelesados en el narcisismo nihilista de la televisión ligera y sus marrullas de programas idiotizantes encaramados en un cómodo sofá, con una pendeja gaseosa (Coca vaina en la mano).  

 Que mejor y más deslumbrante regalo de fin de año,  el que nos dimos la decena de ciclistas y acompañantes hacia las exóticas (Para ser caribeños , acaso no es exótico este lugar?) emblemáticas y deslumbrantes tierras del valle de Constanza; Donde basta con arribar a sus encantadores paisajes , para darse cuenta de que Dios existe y de que verdaderamente él ama estas tierras a las que bendijo ,no solo con una fertilidad prácticamente inagotable; Sino con unas vistas de altiplanos , montañas ,  ríos y valles , que definitivamente me atrevería a confirmar  deben desembocar la envidia de cualquier otro lugar en el Caribe y hasta de miles de otros sitios en el mundo. 


Luego de haber hecho algunas compras de algunos comestibles restantes para los manjares de ese fin de semana, salimos un poco retrasados de la hora acordada. Todo el día coincidió con un sol de magnetismo y luminosidad distinta, que le daban a los cielos un toque de azul deshilvanado en turquesas ondas y bellísimas líneas en el horizonte. Para mi sorpresa, era como si el sol estuviese tapizado como un sol de postales, bello, delirante pero manso y muy quieto apoyando sin conocernos a nuestra causa de aventuras y adrenalina y entregándonos ceros sudores y nada que ver con calores. Simplemente maravilloso, poder pedalear con todo el ímpetu posible y ni huellas de agotamiento o deshidratación: Todo un paraíso para montar. En realidad la ruta que decidimos hacer (la ruta de las fresas) no tiene ningún tipo de intensidad. Créanme, si les gusta la naturaleza  tanto como a mí, simplemente andarían  por aquellos terrenos bendecidos por Dios, como si de autómatas enamorados de la vida se encontraran. Los tantos paisajes mágicos y deslumbrantes en todas las direcciones desatan naturalmente las endorfinas y definitivamente si que quiero repetir ese paseo. Increíblemente, el ritmo de recorrido se hiso en un tiempo en el que fueron más las fotos tomadas, que los kilómetros andados .Apenas anduvimos unos 20 Km. Al tiempo que se tomaron más de  200 fotos en total, así como lo oyen, mas de 20 fotos por km.    Casi finalizada la ruta, hasta tiempo y ánimo de sobra tuvimos para detenernos en un colmado y algunos hasta unos  merenguitos disfrutaron. 



Ya en el lugar de estancia, un lujoso sancocho que compitió contra los menos de 12 grados de riquísima temperatura que animaron los ánimos hasta el punto que fluyó la energía para entrar a modo de  fiesta, discoteca y baile en el pueblo; Sin que les importara la ruda y demandante ruta que nos esperaba al día siguiente.
                    
Efectivamente así fue, (Algo rudo el levantarse); La hora fijada para la salida de la siguiente ruta (la ciguapa), fue postergada debido al hecho de que nadie (incluyéndome) optó por levantarse temprano. Por supuesto, todos agradecimos que haya sido así; Habernos levantado a la hora acordada, habría tornado la ruta en un ligero infierno de mareos, vómitos pájaras y desahucios. Después de un renovante desayuno que consistió en papas hervidas con escabeche de pimentones y cebolla con vinagreta de naranja, tomillo y aceite verde, acompañadas de unos revueltos de vegetales con tocinos, té de jengibre y chocolate: Todos volvimos en sí.   Listos Para la aventuras, todos salimos aún como si nadie nos esperara. De antemano sabíamos de la nada benévola aunque si impresionante y majestuosa loma que nos esperaba escalar,  al doblar la esquina de donde habíamos salidos diez o quince minutos antes .Empezar a escalar una loma de más de seis km de distancia con una altitud por encima de los 1500 metros , en tan pronto tiempo nunca significa placer ;  Justo después de unos diez minutos cuando mi cuerpo se fue aclimatando y los toscos respiros de ahogamiento empezaron a diezmar , empecé a disfrutar del magistral escenario que se abría paso por doquier  de una forma natural. En este caso, el verdor de miles de pinos contrastando con el brillo de otro día exquisito de sol y luz tenue y vencedora a la vez; Desorbitaba para bien mi corazón. Una increíble sonrisa plagada de almas atónitas, perplejas y delirantes se desdibujaba febril y agradecida en todos los rincones de mi boca y de mi mente, mientras aprovechaba cada paisaje  fotografiando a diestras y siniestras. Así sin darme cuenta y libre de dolores y arrepentimientos, escalé hasta la pendiente más erecta de la montaña. 

Afortunadamente, la luna de miel con la naturaleza no cedía, pues la inmensa cantidad de paisajes enclavados en recónditos valles y altiplanos de templados humores son mayores que el tiempo para contemplarlos a todos. Lástima que mi cámara no tuvo mejor suerte. La explosiva cantidad de fotos tomadas  debido al frenesí espiritual que pueden provocar estos lares    llegaron hasta su última capacidad, privándome por esta vez, de la dicha de continuar absorbiendo las siluetas de sus bosquejos asombrosos. En ocasiones me pareció que escalábamos cerca o por encima de los 2000 metros, ya que los vientos fríos que se disipaban de vez en cuando todavía con el sol casi en su centro, solo indicaban una gran altitud.

Finalmente, llegamos a la hora del verdadero descenso de aquellas demandantes lomas; Bajadas que por nuestro esfuerzo ya merecíamos y así aliviar  un poco el tedio de continuar pedaleando cuesta arriba. Contrastantemente, para mí no había nada de disfrute en esta magnífica bajada; Olvidé mencionar que producto de un desperfecto técnico, desde que salí a hacer la ruta, tuve que hacerla solo con frenos delanteros. Los traseros habían sucumbido el día anterior y eso suponía algo de preocupación. Gracias a Dios, que esa preocupación valió la pena e hiso que mi descenso fuera bien controlado y firme. Lamentablemente, el esfuerzo hecho al único freno en función hiso que también sucumbieran , poniéndome en una situación sumamente difícil y peligrosa, hasta el punto que me vi obligado a utilizar mis pies para reducir velocidad y no enderezar una de los tantos  curvilíneos  codos  que caracterizan esas lomas. Una vez en Tireo, no tuve más remedio que auxiliarme de un local y solicitarle un empujón en un vehículo  hasta cerca del pueblo donde nos alojábamos. (10 km restante). 

Agradecí haber tomado esa decisión, ya que para llegar faltaban bastantes descensos  sumamente peligrosos y considerando que no tenía nada de freno hubiera sido una situación de alto riesgo en contra mío. 
 Como de todo mal se puede obtener un bien, eso me dio el chance de llegar primero que la manada para empezar a darle inicio a la ultima táctica culinaria: Un exquisito manjar de pasta a la boloñesa que cerraron exitosamente esta maravillosa e inolvidable aventura que de seguro dejó marcado a cada uno de nosotros de manera positiva tal vez para siempre. Hasta la próxima. 

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