martes, 4 de octubre de 2011

Rompe Piernas Piedra Blanca - San José de Ocoa: Misión Cumplida.

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Siento gran satisfacción por ver damas superándose cada día en este deporte, cada vez se ven más compartiendo, viela a viela, en el ciclismo de aventuras en montañas.  Ver como traen el entusiasmo del gimnasio al campo abierto y superar obstáculo tras obstáculos las convierte en damas dignas de admiración.
En esta ruta, uno de los hombres que más admiré por su osadía, valor y deseo de superación es Salvador Henríquez, quien en aquella ocación, con sobrepeso, con una bici muy básica, con ocho rayos rotos, con el lodo impidiéndonos el libre tránsito, con el frío,  la lluvia y el terreno en nuestra contra, logró llegar a San José de Ocoa airosamente sobre su bici. Este hecho marcó un ito de referencia para demostrar que todo aquel que quiera hacer cualquier cosa en la vida si tiene el deseo hasta con todo en contra, pero con Dios de tu lado, lo puede lograr.
Cuatro de las Chicas Todo Terreno nos permitieron el honor de ser partícipe de su éxito al lograr esta ruta convirtiéndonos en cómplices de tan magnánima hazaña marcando así un nuevo ito en la rama femenina del ciclismo de aventura en este país. Evidenciaron que son más fuertes que muchos hombres, que son más fuertes que lo suponen de sí mismas, y que ninguna persona tiene derecho de limitarlas o intimidarlas diciéndoles que pueden o no hacer sobre una bici.  
CTT en Acción.
Yira Gonzalez Alemany, Ivette Pelaez, Cynthia Rosario, y Josefina Mateo fueron las pioneras de las Chicas Todo Terreno en el Rompe Piernas desde Piedra Blanca (Bonao) hasta San José de Ocoa, una ruta que describiré en a continuación.
Los primeros 10km (de Piedra Blanca a Juan Adrian) se caracteriza por una serie de descenso suaves y falsos planos paralelos al río Maimon, matizados por algunos repechitos que junto al rocío matinal, el cantico alegre de las aves, y el burbujeante río de aguas cristalinas te recuerdan por qué esto vale la pena. El asfalto se vuelve intermitente señalándonos que él solo está donde hay población… (Para qué va a querer una vaca la calle asfaltada?).
Se pasa por Juan Adrián a la hora que se empiezan abrir los comercios, y se puede ver el hombre tosco del campo que ya a empezado faena ya sea arreando ganado o colín terciado en el conuco. Nunca falta la mirada soñadora tras la ventana que se queda con nosotros y nos acompaña hasta el horizonte.
Saliendo de Juan Adrián se deja el asfalto detrás y empieza la introducción del compendio de lomas por subir. Un humilde letrero te indica hacia dónde. Una leve parada y mejor no mires hacia arriba pues te esperan ocho kilómetros de ascenso en terreno muy empinado con arenilla resbalosa, piedras sueltas y de vez en cuando el terreno se relaja y te permite un respiro bendiciéndote con el agua de los manantiales y un armonioso baile de mariposas amarillas. Previo a la cima un riachuelo atraviesa la carretera donde más de uno nos hemos detenido a bajar la temperatura. La cima te premia con una visual de valles y sierras que rasgan las blancas nubes pasajeras.
En este punto el aire toxico de la “civilización” quedó detrás por mucho y la pendiente frente a ti te invita a subir la adrenalina en un descenso al Valle de Banilejo. Pasando por La Peñita el aire se perfuma con fragancia guayabera y la gente amena te planta conversación como si fueras un conocido de antaño. No te sorprendas si ves una docena  avestruces más grandes que un caballo galopando a tu par y es cuando la majestuosidad del valle empieza abrirse solo para ti.
Flanqueada por colinas boscosas se pasa el valle atravesado por un río que es afluente del Río Nizao, estás en Rancho Arriba donde lo más distintivo son sus cafetales y el fuerte olor que expele y la sabrosa comida de sus comedores.
Saliendo del pueblo, al calor del medio día, se retoman los ascensos en carretera sin asfalto bordeando el Río Nizao donde los desfiladeros, la enorme “playa” del río, y algunos Guaraguao se asoman de vez en cuando a saludar. El próximo destino es Las Auyamas, un poblado a 15km de Rancho Arriba y a 10km de Sabana Larga (una curiosa comunidad donde danzan la falta de escolaridad con los sistemas satelitales de reproducción de TV, y la crianza de los más grandes toros de la zona).
Ascenso desde Las Auyamas.
Al cruzar el puente, luego de subir, no te dejes impresionar por la bajada por que al llegar a Las Auyamas ya sea que decidas seguir por carretera o monteando te espera una subida que no te la despinta nadie, cerca de 5km de ascenso donde los guaraguao te parecen buitres rondando sobre tu cabeza. El ascenso impresiona, comparable con la colonia de San Cristóbal en intensidad, en buen castellano: subes desde los 590 metros sobre el nivel del mar, hasta los 840 metros sobre el nivel del mar, 250mts en vertical en cerca de 5km.
El descenso para llegar al alocadamente alegre pueblo de Sabana Larga paga el sufrimiento de llegar a la cima. Tristemente de nuevo en la civilización y a 10km de la meta final San José de Ocoa, la bajada se extiende hasta el río de Ocoa y para terminar el último ascenso te da la entrada triunfante al pueblo, tu misión está cumplida.
  Agradezco la preciada compañía a Ivette Peláez, Josefina Mateo, Yira González, Cynthia Rosario, Miguel González, Marcos Troncoso, Leo Rodríguez, Damián Santos, Raúl Fabián, José y Luigi directores técnico del transporte.

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